El lavado de dinero es una estratagema empleada para que los delincuentes puedan utilizar para fines personales dinero obtenido ilegalmente, sin que se lo pueda rastrear hasta la fuente ilícita – en general, transfiriéndolo de un país a otro a instituciones financieras legítimas. El concepto central de las Iniciativas contra el Lavado de Dinero (ICLD) es reducir la motivación para cometer delitos económicos, dificultándoles el acceso a las sumas recaudadas.
Las ICLD son importantes para poner freno al aprovisionamiento de fondos a terroristas internacionales y sus organizaciones. Impidiendo el flujo internacional de tales fondos, se reducen los medios a disposición de los terroristas e identificando las fuentes, se disuade a los que los proveen de fondos.
Hay una obvia relación entre lavado de dinero y corrupción. Aquellos regímenes que carecen de sistemas de rendición de cuentas y transparencia normalmente permiten altos niveles de lavado de dinero y corrupción. Además, algunos de los países más pobres del mundo son los más corruptos, de acuerdo con los puntajes del Informe Mundial de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional. Según esta organización, una disminución de una unidad en un índice de corrupción de 10 puntos reduce el PIB real entre 0,3 y 1,8 puntos porcentuales. Desde el punto de vista de una empresa, el soborno aumenta el costo de las actividades comerciales (en Uganda, aproximadamente un 8%).
La principal iniciativa internacional para reducir el lavado de dinero hasta la fecha ha sido la formación del Grupo de Acción Financiera (GAFI). El GAFI recomienda la adopción por parte de los gobiernos de 40 +9 medidas – las cuales han sido aceptadas por la mayoría de los países de la OCDE. Se recomienda por ejemplo hacer que el lavado de dinero se considere un delito; exigir a las instituciones financieras que: conozcan a sus clientes, lleven registros y actúen con la mayor diligencia en el caso de transacciones sospechosas.
Los parlamentarios pueden desempeñar un papel vital en la lucha contra el lavado de dinero influyendo sobre la legislación, mediante una rigurosa supervisión de las actividades gubernativas y el apoyo de los verificadores de cuentas parlamentarios y quizás lo más eficaz sea a través de su propia iniciativa personal. Pueden hacer participar al público y ayudar a crear la voluntad política para actuar.
La GOPAC, bajo la dirección del Hon. Roy Cullen (Diputado, Canadá) continúa su labor para aumentar la capacidad de sus miembros a fin de combatir el lavado de dinero y recuperar los haberes blanqueados. Hasta la fecha, la OMPCC ha realizado varios talleres a nivel regional con el objeto de capacitar parlamentarios en el combate del lavado de dinero. Los talleres se han realizado en la República Dominicana (diciembre 2005) (leer Informe) y ciudad de México (marzo 2006) (leer Informe) para los parlamentarios de América Latina y el Caribe (ver proyecto de resolución en Anexos), en Viena (septiembre 2005) para los Parlamentarios de Europa Oriental y en Kenya (noviembre 2003) (leer Informe) para los parlamentarios del Este de África.
Más recientemente, se realizó un taller para los parlamentarios de todo el mundo que tuvo lugar como parte de la II Conferencia Mundial de la OMPCC en Arusha, Tanzanía (septiembre 2006). En ese taller se aprobó una resolución que fue aceptada por todos los delegados presentes y que establece un programa para el combate del lavado de dinero para los dos próximos años (leer Resolución) .
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